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jueves, 30 de junio de 2011

Montaña y superhéroe

Para Jiddu

Un niño pide a su mamá que le escriba algo. Coge el papel y el lápiz y escribe sólo una línea.
“Hijo, te respiro y te siento cada día. Eres montaña y superhéroe”.   
La montaña  crea su vida,  respira nuevos colores, se transporta por todas partes.  Ama profundamente lo que toca.
Los superhéroes  existen, peldaño a peldaño transforman los rostros largos y tristes de las personas que aman.
El niño la abraza largo y sonríen llenos de alegría.          

Beatriz Giovanna Ramírez

domingo, 5 de junio de 2011

Sobre el Amor

Estaba un poco harto, muchos creían conocerlo y se atrevían a definirlo. El Amor se manifestaba en cada ser mágicamente y sólo por este hecho jamás era el mismo.

Beatriz Giovanna Ramírez

miércoles, 18 de mayo de 2011

Sellas fisuras


                                                                     a F.

A veces duelen las fisuras.
La pared apesta a lágrimas.  
A veces aúlla un viento negro.
Llega el cuchillo, corta,
me salva de la sombra. 

Beatriz Giovanna Ramírez

domingo, 25 de abril de 2010

Desnuda inocencia



Desnuda inocencia de los cuerpos
que se aman en la presencia de indiscretas cabras enamoradas.
Brillan los soles y los campos de siembra,
hacen la fiesta en otoño, el trigo y los olivos
a sol y agua, presionando la tierra y liberando el aire.
Crece el olivo olvidando el triste paisaje
y se hunde la carne en la abertura
absorbiendo las aguas que libera el pastor
y los versos que hacen crecer el árbol.
Los besos son alivio, son la boca que siembra amores
y los sollozos de todas las cebollas llorando,
y los rumores del mar mediterráneo.
El hambre se mezcla con el vacío desvivir,
suenan las tripas del pueblo
y en el horizonte un cuerpo vaga...
vigilando sus cabras.

Beatriz Giovanna Ramírez

lunes, 8 de marzo de 2010

Mujer






Yo te miré en el espejo llorando
y decidí secarte las lágrimas.
Una a una.
Hasta que tus ojos, mis propios ojos,
se despidieron de la tristeza
e irradiaron la alegría que se despidió del llanto.
Mujer:
El amor nunca llegó a  tu casa en los brazos de un hombre.
El amor brotó de tu vientre dejando una herida por la que manó la vida.
Un hombre tiene trazada su propia ruta
e impaciente atraviesa lo imprevisto.
Mientras tanto, Mujer, tu brújula, latido a latido,
te conduce por la ruta inefable de tu corazón.
Mujer:
Tu sonrisa está llena de verdes caminos
en los que palpita la felicidad.
Eres libre, estás llena de luces y colores,
en tus manos has arrullado a tus hijos
y has soñado los sueños más hermosos,
has derramado de tus pechos la leche con sabor a verdadero amor.
Mujer:
Te alimentas de luminosas sonrisas en los columpios de la vida.
¡Sonríe!
¡Qué la sonrisa sea tu escudo!
El sube y baja, como una espada, en muchas ocasiones te ha herido,
pero las heridas sanan.
Mujer, vuelan las cicatrices a la memoria
para fortalecer nuestros recuerdos, haciéndonos más sabias.
Mujer:
No te derrumbes que a tu lado crece: la vida y la esperanza.


Beatriz Giovanna Ramírez



sábado, 27 de febrero de 2010

Las ramas


Crecieron las ramas sin abrazarse, lejos de sentir; se fueron olvidando de que eran parte del mismo árbol.

© Beatriz Giovanna Ramírez 


viernes, 12 de febrero de 2010

Un corazón para Pablo

El día que llegaste al colegio, repartieron lápices y cuadernos. Tenias el pelo mojado, ropa limpia y zapatos nuevos. La profesora te dijo que te sentaras delante de mi. Estuve tentada de acariciar tu cabello.  En la clase de artes, nuestros ojos y manos se encontraron mientras hacíamos juntos un columpio de papel. Tu sonrisa angelical resplandecía en el patio. Poco antes de dormirme, escuché decir a un poeta en la radio que la pasión es un viaje al corazón. Por eso busco en Internet un corazón viajero, para que lleve mi corazón junto al tuyo, Pablo, porque te quiero.

Beatriz Giovanna Ramírez


Este minirrelato fue finalista en el concurso organizado por tercer año consecutivo por la Cadena SER Madrid Sur (94.4 FM) para celebrar el Día de los Enamorados, una convocatoria en la que participaron un total de 163 trabajos procedentes de toda España en los que el único requisito era que tuvieran un máximo de 100 palabras y que incluyeran los términos “Pasión”, “Radio” e  “Internet”.  

miércoles, 27 de enero de 2010

Una hoja

Una hoja
llena
de luces
y de estrellas
descubrí
mientras
leía.
Un bosque
blanco
lleno
de flores,
un brillo
impreso
de ternura.
Sonidos
silenciosos
que iluminan
y abren pasos
a un nuevo mundo.
Leo tu voz
y me refugio.
Escucho
mi voz
y te encuentro.
Anhelo
despertarme
en tu fino trazo
lleno de letras.
En el lugar
donde se escriben
las más dulces
cartas de amor
que llevan
nuestros

nombres.





© Beatríz Giovanna Ramírez

lunes, 18 de enero de 2010

Decisiones


Muchos meses después de no besarse, decidieron seguir durmiendo en la misma cama. No habían perdido la esperanza de besarse algún día.

Beatriz Giovanna Ramírez

miércoles, 13 de enero de 2010

El ama de casa

¿El ama de casa,
ama la casa?
No ama la casa,
el ama de casa.
La casa no ama.
El ama de casa,
ama en la casa.
El ama de casa,
no ama la casa.
El ama de casa,
se va de la casa.


Beatriz Giovanna Ramírez 

miércoles, 6 de enero de 2010

jueves, 31 de diciembre de 2009

Oferta

Te doy
la miel de mis ojos
agua en mis labios
calor en mis senos
abrigo en mis brazos.
Te regalo
mi nido para que abrigues tu ave,
una palabra de fuego
y un te quiero
que no amarre.


© Beatriz Giovanna Ramírez

sábado, 19 de diciembre de 2009

Al amigo de Wagner


¿Acaso es la sonrisa
de Beatriz o de la Monalisa?
Volaron sus dedos como jilgueros,
las letras pedían ser palabras y los números
que habitan encasillados besaron a Eros
y embellecieron a Dreams of a Journey de Nyman placenteros.
Murmuran las níveas hojas como la amante más fina
esperan ser llenadas por su voz divina.
Sigue escribiendo, sigue pensando en el paraíso,
sigue sintiendo el amor del universo,
se desdobla y sale el hilo del verso.
Se le ve caminar descalzo con Wagner,
mirando constantemente su reloj de arena,
los violines de Nyman lloran, se despide Wagner,
se le escucha leer su poema desde la torre del castillo de arena.

Beatriz Giovanna Ramírez

viernes, 30 de octubre de 2009

Para cuando no me veas

Alegoría de la soledad. Marco Zamudio

Para cuando no me veas,
recuerda mis palabras,
recuerda como te acechaban mis ojos,
recuerda cómo la música nos unió…
Ahogado en el mar amarillo.
Enredado en una onda inquieta.
Materia delicada,
te compones de ojos y oídos.
Para cuando no me veas,
recuerda, la música nos unió…
Voces y ritmos
nos acercan a la entrada húmeda.
Dulce puerta,
dulce puerta del encuentro.
Para cuando no me veas,
Recuerda cómo la música nos unió…
Sonidos que despiertan el deseo.
Te prendes a mi boca.
Te prendes en un beso.
Te prendes de mi pecho.
Para cuando no me veas,
recuerda cómo la música nos unió…
Fantasmas desfigurados con presente,
la música es propicia para el encuentro,
pero tú no estás presente.
Iconos enmascarados por soles, 
rasgos cansados,
estremecimientos de músculos
y palpitaciones.
Todo nos une,
el lenguaje nos acerca.
Luna creciente,
sol del mediodía.
Para cuando no me veas,
recuerda que te amé.


Beatriz Giovanna Ramírez

jueves, 22 de octubre de 2009

Ensueño

El sueño de una musa. Carmen Mantilla, pintora española


Yo que he soñado muerta, ahora sueño, entre jardines humedecidos por el rocío, tengo puesta una sonrisa de sol y unas manos de viento.
Bailo con los ojos que me miran con tanto amor, bailo con su sonrisa de ave en vuelo.
He dibujado las líneas de su cuerpo en cada parpadeo alucinante.
Hombre de la eterna elevación, de mirada de fuego, de palabras con eco. No dejes la tensión que me apunta.
Como en un juego travieso hay dos que no se pierden de vista.
La tarde es muy propicia para hacernos de amar, para trazar en los dedos las vías del sol eterno.
Muchos rostros nos vigilan pretenciosos y quizás ninguno con ojos de hombre.
Tus palabras me transportan por un viaje de letras que me acercan a la claridad confusa de escenarios construidos con otros besos y otros cuerpos, que me hacen olvidar los nombres que nos habitan y que nos nombran con otras letras más profundas.
Sin besarte te beso, sin acercarnos estamos fundidos.
El aire suaviza tu mirada de naufrago, sutiliza tus cabellos de guerrero.
Mil espadas llevas en el cinto, quizás ninguna envainaras en mi nombre.
La memoria nos traiciona latigando nuestros sueños. La presencia de un intruso, nos roba la posibilidad de besarnos largamente debajo de la luna.
Los pretextos no existen para esto que siento, no hay texto y pretexto y contexto que me defina.
Yo sin ti no quiero nada. Sin ti prefiero la muerte.


Beatriz Giovanna Ramírez

sábado, 10 de octubre de 2009

Paqui

Carmen Mansilla, Madrid me mata, óleo a espátula 

Estoy en Alicante esperándola sentado en la terraza de un pub frente a la plaza de Los Luceros. Esta mañana en Madrid, mientras iba en el avión, sólo pensaba en ella, en su imagen. La gente a mi alrededor se mueve inquieta, algunos paran y deciden sentarse en la terraza, tomarse un café y una tostada. He pedido un café. Y pienso << Cuánto tarda>>. Pasaban los días en Madrid entre el trabajo y el piso. No tengo amigos en Madrid. Así que entrar a Facebook fue un acto de abandono, el no tener a quien llamar en esta ciudad tan grande me hizo caer en estas modas. Me hice amigo de Paqui con sólo hacer clic en aceptar. Ella me llenó de besos, corazones coquetones, abrazos y sonrisas, así que en un largo paseo por sus fotos y su muro decidí que viajaría a Alicante a conocerla. La mujer del perro que ladra, me mira y sonríe. Se levanta y se acerca a mi mesa. Me pregunta si tengo fuego y le digo que no fumo, con un gesto largo regresa a su mesa y me ignora. Más tarde veo que de su bolsa saca un encendedor y algo que parecen galletas de perro. Esta ciudad tiene otro olor. Huele a puerto, a mar. Respira mi piel la brisa marina, se habla valenciano en la otra mesa, imagino la voz de Paqui. Nunca llegamos a hablar por teléfono. Nuestras citas en el chat cada vez eran más intensas, sabia que Paqui estaba enamorada y ya quería conocer a la mujer que en sus ratos me escribía “Te amo”. Han pasado lentos los minutos, una mano en mi hombro me dijo que era Paqui. Llegó sonriente con una disculpa, no había encontrado donde aparcar. Mis ojos no identificaron a Paqui pero ella me decía que era Paqui. Afuera Paqui era, y digo afuera porque antes era la foto que llevo impresa en mi libreta, imagen mental con efectos oníricos. Entonces, afuera Paqui era ojos marrones, axilas húmedas que manchaban la camisa, nalgas fofas, dientes verdes o amarillos no identifique el color, ese montón de huesos y carne era Paqui. Una gallinita gorda con la cara flaca. Comprendí porque en las fotos no había una sonrisa plena, escondía esa hilera de dientes feos y sólo su rostro era el que daba la cara. No había tiempo de arrepentimientos, algo interesante tendría Paqui…
Paqui pidió una caña y encendió un cigarrillo. Sonreía mientras apartaba mi mochila de la silla y se sentaba más cerca.
Así que eres holandés, hablas muy bien castellano.
Sí, mi madre es colombiana.
¿Colombiana?
Sí, de Colombia.
¿En Colombia hablan castellano?
Si.
Pero tu acento es francés.
Nuestra conversación no fue más profunda. El perro de la mujer no para de ladrar, escucho que la mujer lo llama Golfo y le habla en inglés, sé que es de Manchester bueno estoy casi seguro, viví algunos meses allí. Para de ladrar Golfo y se agradece, ahora mueve el rabo y enseña su mejor mirada, manipulación irresistible de la ternura canina, la boca de la mujer va bajando, se va acercando, la boca besa el hocico del perro y yo siento algo. Sonríe, lo acaricia, le sigue hablando y le da una galleta. Se siente observada y me mira, nuestros ojos se encuentran. Paqui enciende otro cigarrillo y la mujer la imita. Yo centro mi mirada en Paqui.
Afuera de Paqui esa criatura de pelo que adorna su rostro, esos rizos como serpientes danzan al ritmo musical de la brisa mediterránea, sus manos domadoras las acarician pero el viento es más fuerte, esa piel gitana o árabe, esos dos melones que tiene por pechos, esa boca pintarrajeada me rugió tan fuerte que sentí miedo. Paqui medusa virtual… En la soledad puedo verme bajo la piel, en presencia de Paqui anhelaba que se convirtiera en un virtualismo. Me excitaba más la posibilidad de imaginarla. Pudo ver que mis ojos estaban en su escote y me preguntó sobre mis preferencias sexuales. La mujer del perro paga la cuenta. Paqui sigue riendo y hablando divertida, la veo andar calle abajo con el caniche. Sentado, incapaz de desdoblar mensajes me amargó el falso recuerdo. Pedí la cuenta, miré a Paqui rascándose un seno, pagué y salimos andando calle abajo, la mujer del perro no dejo ni el rastro ni caca de perro. Paqui me dice que le gusta el helado. Al ver un locutorio con Internet, la hago entrar y pago dos horas. Paqui extrañada se sienta en el ordenador del lado, entramos a Facebook, al chat:
12:41 Paqui
¡Jooo! ¿Qué pasa tío?
12:42 Jörgen
Nada, sólo quiero sentir el AMOR
12:42 Paqui
ja ja :-) Anda, ¡qué susto tío! pensé que no te había gustado
12:43 Paqui
Tú me encantas
A ver.. ¿qué te gusto de mi?
12:45 Jörgen
Mmm muchas cosas entre ellas los besos, corazones coquetones, abrazos y sonrisas que me das
12:46 Paqui
Ya, pero me refiero ahora que me has conocido
12:47 Jörgen
Mmm muchas cosas
12:48 Paqui
Ja ja ja  pero dime… ¿qué te gusto?
12:49 Paqui
Mmm
12.50 Jörgen
Me gusta más verte desde aquí, desde el chat
12:50 Paqui
?
¿qué dices?
12:51 Jörgen
si
desde aquí no te siento el aliento
12:52 Paqui
¿serás gilipollas?
12:53 Jörgen
Estoy de broma ja ja TE AMO :-) 
12:54 Paqui
¡Qué fuerte tío! No me ha gustado
12:55 Jörgen
Venga, te invito a tomar un helado ¿vamos?
12:56 Paqui
Vale
12:57 Jörgen
Te quiero
12:58 Paqui
Te amo, venga voy a salir
12:59 Jörgen
ok! Nos vemos :-)
# # #
I’m in Alicante waiting for her, sitting in a pub terrace opposite Los Luceros square. This morning in Madrid, while I was on the plane, I only thought of her, of her image. People around me move restlessly, some of them stop and decide to sit down at the terrace, have a coffee and some toast. I’ve ordered a coffee. And I think “wow, she’s late”. Days went by in Madrid between work and apartment. I don’t have friends in madrid. So joining Facebook was an act of abandonment, not having who to call in this big city made me fall into these trends. I became Paqui’s friend only by clicking “Accept”. She filled me with kisses, charming hearts, hugs and smiles, so in a long stroll around her pictures and her wall I decided I would travel to Alicante to meet her. The woman with the barking dog looks at me and smiles. She stands up and approaches my table. She asks me if I’ve got a fire and I tell her I don’t smoke, with a long face she goes back to her table and ignores me. Later I see her taking a lighter from her bag and something that looks like dog’s cookies. This city smells differently. It smells of harbour, of sea. My skin breathes the sea breeze, they speak Valencian on the table next to mine, I imagine Paqui’s voice. We never got to talk on the phone. Our chatroom dates became more and more intense, I knew Paqui was inlove and I already wanted to meet the woman that at times wrote “I love you”. Minutes have gone by slowly, a hand on my shoulder said it was Paqui. She arrived smiling with an excuse, she couldn’t find a parking spot. My eyes didn’t identify Paqui but she said she was. Outside, Paqui was, and I say outside because before she was the printed picture I carry inside my notebook, mental image with oniric effects. Then, outside, Paqui was brown eyes, wet armpits staining the shirt, flabby buttocks, green or yellow teeth, I couldn’t identify the colour, that bunch of bones and flesh was Paqui. A fat little hen with a thin face.
I understood why there was no full smile in her pictures, she hid that row of ugly teeth and left it to the face to face it up. There was no time for regrets, surely Paqui would have something interesting…
Paqui ordered a beer and lit a cigarette. She smiled while she took my bag off the chair and sat down closer.
So you’re Dutch, you speak Spanish quite well.
Yes, my mother’s Colombian.
Colombian?
Yes, from Colombia.
Do they speak Spanish in Colombia?
Yes.
But your accent sounds French.
Our conversation didn’t go deeper than that. The woman’s dog doesn’t stop barking, I hear the woman call it Golfo and speak to it in English, I know she is from Manchester, well, I’m almost sure, I lived there for some months. Golfo stops barking, and I’m thankful for that, now it wags its tail and shows its best look, irresistible manipulation of canine tenderness, the woman’s mouth is lowered, approaches, kisses the dog’s snout and I feel something. She smiles, strokes it, keeps on talking and gives it a cookie. She feels observed and looks at me, our eyes meet. Paqui lights up another cigarette and the woman imitates her. I focus my eyes on Paqui.
Outside Paqui that creature of hair decorating her face, those curls like snakes dance to the musical rhythm of Mediterranean breeze, her taming hands stroke them but the wind is stronger, that gypsy or Arab skin, those two melons she has for breasts, that daubed mouth roared so loud at me that I feared. Paqui virtual medusa… On my own I can see myself under the skin, in Paqui’s presence I yearned for her to become a virtuality. I was more excited by the possibility of imagining her. She could see my eyes pointed to her cleavage and she asked me about my sexual preferences. The woman with the dog pays the bill. Paqui keeps on amusedly laughing and talking, I see her walking down the street with her poodle. Sitting, unable to split messages, the false memory embittered me. I asked for the bill, looked at Paqui scratching her breast, paid and we walked down the street, the woman with the dog left no trace, not even dog’s poop. Paqui says she likes ice cream. When I see a cybercafé, I rush her in and pay for two hours. Paqui, surprised, sits at the computer next to mine, we connect to Facebook, to the chat:
12:41 Paqui
Hey! What’s up man?
12:42 Jörgen
Nothing, I just want to feel LOVE
12:42 Paqui
Haha  wow, you scared me, man! I thought you hadn’t liked me
12:43 Paqui
I adore you
Tell me, what did you like about me?
12:45 Jörgen
Mmm many things, the kisses, charming hearts, hugs and smiles you give me
12:46 Paqui
Ok, but I mean now you’ve met me
12:47 Jörgen
Mmm many things
12:48 Paqui
Hahaha  but tell me… what did you like?
12:49 Paqui
Mmm
12.50 Jörgen
I like it better to see you from here, from the chat
12:50 Paqui
?
What do you mean?
12:51 Jörgen
Yeah
From here I can’t feel your breath
12:52 Paqui
You’re suck a jerk!
12:53 Jörgen
I’m kidding haha I LOVE YOU 
12:54 Paqui
WTF man! I didn’t like that
12:55 Jörgen
Come on, I invite you to an ice cream
12:56 Paqui
Ok
12:57 Jörgen
I love you
12:58 Paqui
I love you, come on, I quit
12:59 Jörgen
ok! See you :-)
( traducción por Alicia Pallas )

jueves, 9 de julio de 2009

Mentiras verdaderas



Mi novia me llama Pinocho, porque cada vez que se desnuda, me vuelvo un ocho y me crece la nariz. También dice que soy un mentiroso y no hago más que tomar cerveza con mis amigos. Pero así somos felices, yo con mis mentiras y ella disfrutando cada vez que estoy encima.
 Mi novia se llama Rap Punk Sel, o al menos así se hace llamar. Le gustan los bares, el trago y el sexo. Cuando la conocí llevaba el cabello tan largo como virgen de pueblo y, cuando entró al  grupo, se rapó para estar en la jugada.
No niego que me dolió verla calva, recuerdo con nostalgia cómo esos rizos dorados se arrastraban por el suelo, atrayendo gatos y telarañas. Pero lo que no olvidaré y siempre recordaré con excitación y añoranza, era la posibilidad de compartir sus traumas. Cada vez que íbamos a hacer el amor me sacaba a la calle, me lanzaba su cabello desde la ventana y me pedía que subiera. Cuando llegaba a su lecho, la encontraba con los ojos desorbitados, su rostro enrojecido y excitada me atrapaba entre sus piernas.
 Rap Punk Sel era excéntrica cada día se inventaba unos cuentos de atar… Una tarde, mientras lavaba los platos, me tomó por la espalda y comenzó a separar mis piernas y meneándose me hizo el amor como un hombre. Me sorprendió y seguí su juego, di la vuelta para cambiar de escena, tomó entonces mi cabeza y desesperada gritaba una y otra vez “miente Pinocho, miente”.
 Pero las mentiras no son eternas y las mías se acabaron. Cada vez que Rap Punk Sel me asaltaba eran pocas las mentiras que se me ocurrían. Un día se me ocurrió decirle: “NO, te amo”   y mágicamente creció mi nariz haciéndola sentir feliz y amada. Esta mentira me pareció extraordinaria, así que la utilicé una y otra vez. 
El lunes, en uno de nuestros encuentros, le dije que no la amaba, pero no me creció. Ella me gritó y me dijo que no la amaba y comenzó a llorar al lado del equipo de sonido escuchando rap, punk y neo punk, tomándose hasta el agua del florero. Yo la veía avergonzado, me miraba al espejo, mi nariz era cada vez más minúscula, me acerqué a su regazo humillado y empecé a acariciarle sus cabellos ausentes y traté de justificarme explicándole que habían mentiras verdaderas y verdades mentirosas. Fue peor, no me creyó.
Así que empecé diciendo muchas mentiras, pero nada funcionaba, mi nariz impotente se mezcló con su tristeza y decepción. Salí corriendo al centro, a buscar a mi amigo Burro, que era famoso en la universidad. Todas las mujeres lo perseguían porque decían que cada vez que se acercaban a él, era como un helicóptero, levantaba buen polvo.
Burro me dijo que la nariz no era todo, y que había otros medios más creativos. Llegué entusiasmado, con dedos, manos y todo para ver a mi princesa.
Rap Punk Sel se había marchado. Me había dejado una nota de despedida: “El oráculo me lo había profetizado, un príncipe encantado vendrá a rescatarte de la malvada bruja, me llevará en su caballo blanco hasta su castillo y serémos felices para siempre. Yo sé, que lo único mágico tuyo desapareció, el encanto se perdió; yo soy muy joven para soportar verte tomar viagra, me voy con Eminem, que es un príncipe y le gusta el rap, se cree Robin y es un Superman. No vino en uno, sino en 400 caballos de fuerza, en su deportivo rojo. No tiene traumas de la infancia, no me pedirá todo el tiempo que le diga que es un niño de verdad…. Tu amada, Rap Punk Sel”
 Al leer su carta, sentí como mi corazón de fantasía se agitaba, recordé los momentos más lindos vividos con ella, me miré al espejo mágico, comencé a mentir, mi nariz creció velozmente, tan enorme como nunca, pensé, esto se perdió mi amada Rap Punk Sel, y me sentí feliz.
FIN
© Beatriz Giovanna Ramírez, 2006
Del libro de colección de cuentos Escritor anónimo