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domingo, 17 de junio de 2012

Poema del vacío


“Yo no sé qué he perdido, amarga sombra,
en esta orilla incierta del Leteo,
pero duele el vacío que me deja.” 
Antonio Arroyo Silva

Las lágrimas no brotan;
la tristeza aún más triste que de costumbre,
habla de mi padre.

Mi cuerpo tullido avanza por la maquinita, sin llegar a ninguna parte.

Yo no toqué las agujas,
ni sus labios de muerto.

No supe de horas ni palabras.

Tengo los dolores repartidos en mis hermanos sin rostro,
en las palabras que nunca llegaron y  que busqué leyendo,
en las pesadillas de abandono que me rompieron la espalda.

A mí me lloran las manos en este instante sin aire.

Vuelvo a ser parida por mi madre triste,
amamantada por la incertidumbre y el vacío de un ángel.

Llora la dulce niña en un rincón de la Memoria.


©Beatriz Giovanna Ramírez

jueves, 22 de octubre de 2009

Ensueño

El sueño de una musa. Carmen Mantilla, pintora española


Yo que he soñado muerta, ahora sueño, entre jardines humedecidos por el rocío, tengo puesta una sonrisa de sol y unas manos de viento.
Bailo con los ojos que me miran con tanto amor, bailo con su sonrisa de ave en vuelo.
He dibujado las líneas de su cuerpo en cada parpadeo alucinante.
Hombre de la eterna elevación, de mirada de fuego, de palabras con eco. No dejes la tensión que me apunta.
Como en un juego travieso hay dos que no se pierden de vista.
La tarde es muy propicia para hacernos de amar, para trazar en los dedos las vías del sol eterno.
Muchos rostros nos vigilan pretenciosos y quizás ninguno con ojos de hombre.
Tus palabras me transportan por un viaje de letras que me acercan a la claridad confusa de escenarios construidos con otros besos y otros cuerpos, que me hacen olvidar los nombres que nos habitan y que nos nombran con otras letras más profundas.
Sin besarte te beso, sin acercarnos estamos fundidos.
El aire suaviza tu mirada de naufrago, sutiliza tus cabellos de guerrero.
Mil espadas llevas en el cinto, quizás ninguna envainaras en mi nombre.
La memoria nos traiciona latigando nuestros sueños. La presencia de un intruso, nos roba la posibilidad de besarnos largamente debajo de la luna.
Los pretextos no existen para esto que siento, no hay texto y pretexto y contexto que me defina.
Yo sin ti no quiero nada. Sin ti prefiero la muerte.


Beatriz Giovanna Ramírez