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martes, 8 de diciembre de 2009

visitas inesperadas, beatriz giovanna ramírez: yse #22


 las premisas de YSE #22 / to be discussed on YSE #22, the directions


Esto no se trata de copyright (o leyes), se trata de dinero.
Capitalismo vs. Tecnología.
O de cómo los avances tecnológicos están carcomiendo
los principios axiomáticos, necesarios, del capitalismo
Digamos sus Ideales. El análogo platónico, el Ideal Capitalista.
Sus suposiciones, lecturas o conceptos de fondo. Sus esencias.
Lo que aquí tiembla no es la jurisprudencia o el derecho,
lo que aquí tiembla es una estructura o una arquitectura de poder,
fundamentada en concepciones que están abriéndose como una piel reseca
o un barro calcinado al sol.
Se trata de la digitalidad dando con tierra y clausurando buena parte dellandscape materialista.
Se trata de lo inmaterial encontrando SU cuerpo, su perfecto dispositivo,
SU articulación o mecanismo. O al menos un cuerpo mucho más idóneo
que cualquiera que hubiera encontrado antes.
Hubo un tiempo en que la esencia era lo material, la última palabra,
aquello contra lo que difícilmente se podía oponer algo.
Eso cambió.
La cuestión está en el cambio de paradigma.
En el cimbronazo destructivo que sienten en sus cimientos
las jerarquías y absolutos que se conocían.
Lo interesante está en la posibilidad de un replanteo a bajo nivel
del sentido de valor, de los sistemas de valoración y sus escalas.
El objeto digital, infinitamente reproducible, multiplicable y alterable,  inmune a las condiciones productivas, a limitaciones de costo, espacio o tiempos de producción, más parecido (mucho más) a las ideas que a los objetos, como una máquina de movimiento continuo, como una fuente inagotable de energía, como un stock de existencias infinito, como un fantasma, instantáneamente distribuible, casi conceptual y abstracto, no formaba parte, no existía, y no está concebido en la estructura material-capitalista.
Y funciona como una espoleta o carga de dinamita que hubiera sido alojada en sus vigas, paredes o columnas. El objeto digital, como el espíritu o el alma (lo descarnado, depurado) de la cultura y el conocimiento.
Información en estado puro, en todas partes y a la vez: Mensaje, mensaje en un soporte que lejos de anclarlo lo dispara.
Sin medio, sin intermediario, sin comisarios ni interposiciones.
Eso es lo que permite la era digital, la tecnología.
Degrada a lo material y al capital a una mera manutención de organismos,
a funciones de alimentación, gestión/administración y transporte.
A un segundo o tercer orden o grado de jerarquía.
A una intrascendencia vulgar o despreciable.
A un lugar que extrañaba.
(TEXTO TOMADO DE: Y SIN EMBARGO MAGAZINE)
Colaboro con el relato: VISITAS INESPERADAS

sábado, 10 de octubre de 2009

Paqui

Carmen Mansilla, Madrid me mata, óleo a espátula 

Estoy en Alicante esperándola sentado en la terraza de un pub frente a la plaza de Los Luceros. Esta mañana en Madrid, mientras iba en el avión, sólo pensaba en ella, en su imagen. La gente a mi alrededor se mueve inquieta, algunos paran y deciden sentarse en la terraza, tomarse un café y una tostada. He pedido un café. Y pienso << Cuánto tarda>>. Pasaban los días en Madrid entre el trabajo y el piso. No tengo amigos en Madrid. Así que entrar a Facebook fue un acto de abandono, el no tener a quien llamar en esta ciudad tan grande me hizo caer en estas modas. Me hice amigo de Paqui con sólo hacer clic en aceptar. Ella me llenó de besos, corazones coquetones, abrazos y sonrisas, así que en un largo paseo por sus fotos y su muro decidí que viajaría a Alicante a conocerla. La mujer del perro que ladra, me mira y sonríe. Se levanta y se acerca a mi mesa. Me pregunta si tengo fuego y le digo que no fumo, con un gesto largo regresa a su mesa y me ignora. Más tarde veo que de su bolsa saca un encendedor y algo que parecen galletas de perro. Esta ciudad tiene otro olor. Huele a puerto, a mar. Respira mi piel la brisa marina, se habla valenciano en la otra mesa, imagino la voz de Paqui. Nunca llegamos a hablar por teléfono. Nuestras citas en el chat cada vez eran más intensas, sabia que Paqui estaba enamorada y ya quería conocer a la mujer que en sus ratos me escribía “Te amo”. Han pasado lentos los minutos, una mano en mi hombro me dijo que era Paqui. Llegó sonriente con una disculpa, no había encontrado donde aparcar. Mis ojos no identificaron a Paqui pero ella me decía que era Paqui. Afuera Paqui era, y digo afuera porque antes era la foto que llevo impresa en mi libreta, imagen mental con efectos oníricos. Entonces, afuera Paqui era ojos marrones, axilas húmedas que manchaban la camisa, nalgas fofas, dientes verdes o amarillos no identifique el color, ese montón de huesos y carne era Paqui. Una gallinita gorda con la cara flaca. Comprendí porque en las fotos no había una sonrisa plena, escondía esa hilera de dientes feos y sólo su rostro era el que daba la cara. No había tiempo de arrepentimientos, algo interesante tendría Paqui…
Paqui pidió una caña y encendió un cigarrillo. Sonreía mientras apartaba mi mochila de la silla y se sentaba más cerca.
Así que eres holandés, hablas muy bien castellano.
Sí, mi madre es colombiana.
¿Colombiana?
Sí, de Colombia.
¿En Colombia hablan castellano?
Si.
Pero tu acento es francés.
Nuestra conversación no fue más profunda. El perro de la mujer no para de ladrar, escucho que la mujer lo llama Golfo y le habla en inglés, sé que es de Manchester bueno estoy casi seguro, viví algunos meses allí. Para de ladrar Golfo y se agradece, ahora mueve el rabo y enseña su mejor mirada, manipulación irresistible de la ternura canina, la boca de la mujer va bajando, se va acercando, la boca besa el hocico del perro y yo siento algo. Sonríe, lo acaricia, le sigue hablando y le da una galleta. Se siente observada y me mira, nuestros ojos se encuentran. Paqui enciende otro cigarrillo y la mujer la imita. Yo centro mi mirada en Paqui.
Afuera de Paqui esa criatura de pelo que adorna su rostro, esos rizos como serpientes danzan al ritmo musical de la brisa mediterránea, sus manos domadoras las acarician pero el viento es más fuerte, esa piel gitana o árabe, esos dos melones que tiene por pechos, esa boca pintarrajeada me rugió tan fuerte que sentí miedo. Paqui medusa virtual… En la soledad puedo verme bajo la piel, en presencia de Paqui anhelaba que se convirtiera en un virtualismo. Me excitaba más la posibilidad de imaginarla. Pudo ver que mis ojos estaban en su escote y me preguntó sobre mis preferencias sexuales. La mujer del perro paga la cuenta. Paqui sigue riendo y hablando divertida, la veo andar calle abajo con el caniche. Sentado, incapaz de desdoblar mensajes me amargó el falso recuerdo. Pedí la cuenta, miré a Paqui rascándose un seno, pagué y salimos andando calle abajo, la mujer del perro no dejo ni el rastro ni caca de perro. Paqui me dice que le gusta el helado. Al ver un locutorio con Internet, la hago entrar y pago dos horas. Paqui extrañada se sienta en el ordenador del lado, entramos a Facebook, al chat:
12:41 Paqui
¡Jooo! ¿Qué pasa tío?
12:42 Jörgen
Nada, sólo quiero sentir el AMOR
12:42 Paqui
ja ja :-) Anda, ¡qué susto tío! pensé que no te había gustado
12:43 Paqui
Tú me encantas
A ver.. ¿qué te gusto de mi?
12:45 Jörgen
Mmm muchas cosas entre ellas los besos, corazones coquetones, abrazos y sonrisas que me das
12:46 Paqui
Ya, pero me refiero ahora que me has conocido
12:47 Jörgen
Mmm muchas cosas
12:48 Paqui
Ja ja ja  pero dime… ¿qué te gusto?
12:49 Paqui
Mmm
12.50 Jörgen
Me gusta más verte desde aquí, desde el chat
12:50 Paqui
?
¿qué dices?
12:51 Jörgen
si
desde aquí no te siento el aliento
12:52 Paqui
¿serás gilipollas?
12:53 Jörgen
Estoy de broma ja ja TE AMO :-) 
12:54 Paqui
¡Qué fuerte tío! No me ha gustado
12:55 Jörgen
Venga, te invito a tomar un helado ¿vamos?
12:56 Paqui
Vale
12:57 Jörgen
Te quiero
12:58 Paqui
Te amo, venga voy a salir
12:59 Jörgen
ok! Nos vemos :-)
# # #
I’m in Alicante waiting for her, sitting in a pub terrace opposite Los Luceros square. This morning in Madrid, while I was on the plane, I only thought of her, of her image. People around me move restlessly, some of them stop and decide to sit down at the terrace, have a coffee and some toast. I’ve ordered a coffee. And I think “wow, she’s late”. Days went by in Madrid between work and apartment. I don’t have friends in madrid. So joining Facebook was an act of abandonment, not having who to call in this big city made me fall into these trends. I became Paqui’s friend only by clicking “Accept”. She filled me with kisses, charming hearts, hugs and smiles, so in a long stroll around her pictures and her wall I decided I would travel to Alicante to meet her. The woman with the barking dog looks at me and smiles. She stands up and approaches my table. She asks me if I’ve got a fire and I tell her I don’t smoke, with a long face she goes back to her table and ignores me. Later I see her taking a lighter from her bag and something that looks like dog’s cookies. This city smells differently. It smells of harbour, of sea. My skin breathes the sea breeze, they speak Valencian on the table next to mine, I imagine Paqui’s voice. We never got to talk on the phone. Our chatroom dates became more and more intense, I knew Paqui was inlove and I already wanted to meet the woman that at times wrote “I love you”. Minutes have gone by slowly, a hand on my shoulder said it was Paqui. She arrived smiling with an excuse, she couldn’t find a parking spot. My eyes didn’t identify Paqui but she said she was. Outside, Paqui was, and I say outside because before she was the printed picture I carry inside my notebook, mental image with oniric effects. Then, outside, Paqui was brown eyes, wet armpits staining the shirt, flabby buttocks, green or yellow teeth, I couldn’t identify the colour, that bunch of bones and flesh was Paqui. A fat little hen with a thin face.
I understood why there was no full smile in her pictures, she hid that row of ugly teeth and left it to the face to face it up. There was no time for regrets, surely Paqui would have something interesting…
Paqui ordered a beer and lit a cigarette. She smiled while she took my bag off the chair and sat down closer.
So you’re Dutch, you speak Spanish quite well.
Yes, my mother’s Colombian.
Colombian?
Yes, from Colombia.
Do they speak Spanish in Colombia?
Yes.
But your accent sounds French.
Our conversation didn’t go deeper than that. The woman’s dog doesn’t stop barking, I hear the woman call it Golfo and speak to it in English, I know she is from Manchester, well, I’m almost sure, I lived there for some months. Golfo stops barking, and I’m thankful for that, now it wags its tail and shows its best look, irresistible manipulation of canine tenderness, the woman’s mouth is lowered, approaches, kisses the dog’s snout and I feel something. She smiles, strokes it, keeps on talking and gives it a cookie. She feels observed and looks at me, our eyes meet. Paqui lights up another cigarette and the woman imitates her. I focus my eyes on Paqui.
Outside Paqui that creature of hair decorating her face, those curls like snakes dance to the musical rhythm of Mediterranean breeze, her taming hands stroke them but the wind is stronger, that gypsy or Arab skin, those two melons she has for breasts, that daubed mouth roared so loud at me that I feared. Paqui virtual medusa… On my own I can see myself under the skin, in Paqui’s presence I yearned for her to become a virtuality. I was more excited by the possibility of imagining her. She could see my eyes pointed to her cleavage and she asked me about my sexual preferences. The woman with the dog pays the bill. Paqui keeps on amusedly laughing and talking, I see her walking down the street with her poodle. Sitting, unable to split messages, the false memory embittered me. I asked for the bill, looked at Paqui scratching her breast, paid and we walked down the street, the woman with the dog left no trace, not even dog’s poop. Paqui says she likes ice cream. When I see a cybercafé, I rush her in and pay for two hours. Paqui, surprised, sits at the computer next to mine, we connect to Facebook, to the chat:
12:41 Paqui
Hey! What’s up man?
12:42 Jörgen
Nothing, I just want to feel LOVE
12:42 Paqui
Haha  wow, you scared me, man! I thought you hadn’t liked me
12:43 Paqui
I adore you
Tell me, what did you like about me?
12:45 Jörgen
Mmm many things, the kisses, charming hearts, hugs and smiles you give me
12:46 Paqui
Ok, but I mean now you’ve met me
12:47 Jörgen
Mmm many things
12:48 Paqui
Hahaha  but tell me… what did you like?
12:49 Paqui
Mmm
12.50 Jörgen
I like it better to see you from here, from the chat
12:50 Paqui
?
What do you mean?
12:51 Jörgen
Yeah
From here I can’t feel your breath
12:52 Paqui
You’re suck a jerk!
12:53 Jörgen
I’m kidding haha I LOVE YOU 
12:54 Paqui
WTF man! I didn’t like that
12:55 Jörgen
Come on, I invite you to an ice cream
12:56 Paqui
Ok
12:57 Jörgen
I love you
12:58 Paqui
I love you, come on, I quit
12:59 Jörgen
ok! See you :-)
( traducción por Alicia Pallas )

jueves, 6 de agosto de 2009

Sólo vino a llevarse mi túnica



Amanecía y adormilado escuché como alguien se quejaba en la calle. Me asomé receloso a la ventana. Las pandillas de la Perseverancia son bravísimas, era un verdadero riesgo que lo pillaran a uno espiando sus fechorías. Pude ver a una mujer joven gritando desesperada, era raro, estaba sola, nadie se veía por ahí. Así que salí a mirar que le ocurría, pensaba en la posibilidad de que estuviese herida, de raro nada tenia. Cuando abrí la puerta algo en mi desistió pero al escuchar sus lamentos, corrí en el acto a su encuentro.
La mujer estaba semidesnuda, sus senos rebozaban por entre su camisa, su pantalón era una triza, su cabello un solo enredo; sin embargo no tenía cara de callejera, no en su rostro, este me reflejaba un ángel extraviado.
—¿Qué te pasa?— pregunté asustado y prevenido
—Ayúdame— dijo suplicante
—Sigue...
Abrí la verja y seguimos al apartamento. Su rostro cambio, sus labios formaron una luna creciente, y sus ojos dos puntos luminosos me recorrían acechándome. El miedo y el desconcierto se apoderaron de mí.
—¿Te sucedió algo? ¿Te hicieron daño?
— No—respondió con la misma sonrisa...
— ¿Y por qué estás así?
No lo sé...
—Tome colóquese esta bata. Está desnuda— y dicho esto comenzó a desnudarse. Sólo sentí como gustosa observaba mi excitación. El pantalón me delataba y yo hecho mierda no sabia qué hacer, todo mi cuerpo sudaba, temblaba, esa mujer extraña era un manjar delicioso que me apetecía.
— ¿Qué haces? ¡Vístete!
— ¿No te gusto?— me preguntó insinuadora
¡Dios! ¡era hermosa! despeinada y todo pero hermosa. El voto de castidad y pobreza eran muy claros. ¿Yo no podía comerme a esa mujer tan rica —pensaba— pero ¿cómo perder esa oportunidad?
— ¡Vete! ¡Largo de mi casa!— le grité confundido
Ella a pesar de mis gritos, se acostó en mi cama, abriéndose de piernas y enseñándome su entrada.
¡Qué paraíso! Me repugnaba pero me gustaba. Todos mis sentidos me mandaban a responder como un macho. Estaba perdido en mi lujuria. Sus senos eran... redondos y grandes, su cintura, sus caderas formadas y su sexo...
No sé como lo hice me abalancé como un toro y comencé a copular. Ella era fogosa incansable una tigresa salvaje gritaba y se contoneaba exquisita, y yo perdido en sus encantos continuaba fornicando. Duramos horas orgasmo tras orgasmo, todo era luz y sexo.
El sol cayó sobre nuestros cuerpos y agotado por el ajetreo, quise dormir en su regazo. Cuando desperté ya no estaba, recorrí todo el apartamento todo se encontraba en su lugar. Tomé una ducha para despertar de ese sortilegio que envolvía mi cuerpo y mis sentidos. Los días transcurrieron largos y su recuerdo me persiguió como la tierra al sol. Por primera vez mi corazón y sexo se fundían para amar. ¿Pero los votos?... Abrí el cajón del armario donde guardo mis vestiduras, descubrí que faltaba la fúnebre y en lugar de ella estaban sus bragas. Las he tomado y he besado como loco, quizás con mi túnica cubriría su cuerpo. He llorado, he reído y en mis ratos libres busco su rostro por doquier, sólo en lo más secreto de mí mismo hablo con esa inmensa urbe que me oculta dónde esta y paradójicamente me une a ella con su soledad.

Beatriz Giovanna Ramírez

jueves, 9 de julio de 2009

Mentiras verdaderas



Mi novia me llama Pinocho, porque cada vez que se desnuda, me vuelvo un ocho y me crece la nariz. También dice que soy un mentiroso y no hago más que tomar cerveza con mis amigos. Pero así somos felices, yo con mis mentiras y ella disfrutando cada vez que estoy encima.
 Mi novia se llama Rap Punk Sel, o al menos así se hace llamar. Le gustan los bares, el trago y el sexo. Cuando la conocí llevaba el cabello tan largo como virgen de pueblo y, cuando entró al  grupo, se rapó para estar en la jugada.
No niego que me dolió verla calva, recuerdo con nostalgia cómo esos rizos dorados se arrastraban por el suelo, atrayendo gatos y telarañas. Pero lo que no olvidaré y siempre recordaré con excitación y añoranza, era la posibilidad de compartir sus traumas. Cada vez que íbamos a hacer el amor me sacaba a la calle, me lanzaba su cabello desde la ventana y me pedía que subiera. Cuando llegaba a su lecho, la encontraba con los ojos desorbitados, su rostro enrojecido y excitada me atrapaba entre sus piernas.
 Rap Punk Sel era excéntrica cada día se inventaba unos cuentos de atar… Una tarde, mientras lavaba los platos, me tomó por la espalda y comenzó a separar mis piernas y meneándose me hizo el amor como un hombre. Me sorprendió y seguí su juego, di la vuelta para cambiar de escena, tomó entonces mi cabeza y desesperada gritaba una y otra vez “miente Pinocho, miente”.
 Pero las mentiras no son eternas y las mías se acabaron. Cada vez que Rap Punk Sel me asaltaba eran pocas las mentiras que se me ocurrían. Un día se me ocurrió decirle: “NO, te amo”   y mágicamente creció mi nariz haciéndola sentir feliz y amada. Esta mentira me pareció extraordinaria, así que la utilicé una y otra vez. 
El lunes, en uno de nuestros encuentros, le dije que no la amaba, pero no me creció. Ella me gritó y me dijo que no la amaba y comenzó a llorar al lado del equipo de sonido escuchando rap, punk y neo punk, tomándose hasta el agua del florero. Yo la veía avergonzado, me miraba al espejo, mi nariz era cada vez más minúscula, me acerqué a su regazo humillado y empecé a acariciarle sus cabellos ausentes y traté de justificarme explicándole que habían mentiras verdaderas y verdades mentirosas. Fue peor, no me creyó.
Así que empecé diciendo muchas mentiras, pero nada funcionaba, mi nariz impotente se mezcló con su tristeza y decepción. Salí corriendo al centro, a buscar a mi amigo Burro, que era famoso en la universidad. Todas las mujeres lo perseguían porque decían que cada vez que se acercaban a él, era como un helicóptero, levantaba buen polvo.
Burro me dijo que la nariz no era todo, y que había otros medios más creativos. Llegué entusiasmado, con dedos, manos y todo para ver a mi princesa.
Rap Punk Sel se había marchado. Me había dejado una nota de despedida: “El oráculo me lo había profetizado, un príncipe encantado vendrá a rescatarte de la malvada bruja, me llevará en su caballo blanco hasta su castillo y serémos felices para siempre. Yo sé, que lo único mágico tuyo desapareció, el encanto se perdió; yo soy muy joven para soportar verte tomar viagra, me voy con Eminem, que es un príncipe y le gusta el rap, se cree Robin y es un Superman. No vino en uno, sino en 400 caballos de fuerza, en su deportivo rojo. No tiene traumas de la infancia, no me pedirá todo el tiempo que le diga que es un niño de verdad…. Tu amada, Rap Punk Sel”
 Al leer su carta, sentí como mi corazón de fantasía se agitaba, recordé los momentos más lindos vividos con ella, me miré al espejo mágico, comencé a mentir, mi nariz creció velozmente, tan enorme como nunca, pensé, esto se perdió mi amada Rap Punk Sel, y me sentí feliz.
FIN
© Beatriz Giovanna Ramírez, 2006
Del libro de colección de cuentos Escritor anónimo