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sábado, 26 de marzo de 2011
domingo, 21 de noviembre de 2010
domingo, 17 de octubre de 2010
Lectura del poema "Juego" Recital "Versos comunicantes"
“Dadle tierra a los muertos y dadle muertos a la tierra, claman, con casi heroico gesto, los profetas. Porque la tierra no se cansa de saberse tierra ni de nutrirse con la madera de los muertos que vivieron de chuparle su savia saludable.” Camilo José Cela
Juego
Cuando pare la lluvia...
Jugaré con tu sombra, cubriré mis ventanas,
liberando mis sentidos olvidados.
La sombra oculta, silenciosa,
esclava de la forma, tomará luz propia,
hablará de los espectros que teme,
hablará del color y el sonido, de los pasos de la infancia.
Cuando cese la lluvia...
Tus manos recorrerán mis pies fríos.
Entonaremos juntos el "gloria inmarcesible",
dejando los recuerdos en una caja de cerillas de cartón.
Cuando pare la lluvia...
Me embriagaré en los rostros que te habitan.
Reencarnaré en tus aguas, beberé de ellas.
Naceré en tu cielo, moriré en tu suelo, resucitaré en tu aliento.
Calentaré mis manos en tus entrañas.
Cuando cese la lluvia...
ya ebria y resurrecta, jugaré con el lenguaje,
descifraré sus trampas.
El dolor nos persigue yo lo presiento,
tú lo sabes.
Dolor, me desintegro, me integro, me fundo, me confundo.
No ha cesado la tormenta, todavía llueve.
Me enseña los cadáveres del día,
reconoce sus muertos en mis ojos.
Asesinatos sin nombre en las cortinas de fuego.
Sangre sin sabor, llantos sin cuerpos.
No cesa la tormenta.
Te habito con las sombras al otro lado de mis sueños.
Paisajes de metal, monedas brillantes,
romerías de gente al caminar,
silencio,
silencio cómo oprimes mis gritos,
cómo me ahogas.
Persigo el fantasma de papel que me regala acertijos de tiempo.
Descubro los rostros del pasado en la claridad de la tinta.
¡No aguanto más!
Arranco, descubro mis ventanas.
Naufrago en los escombros,
piso las ruinas de tu suelo.
¡Cómo quisiera arrancarte tus miedos!
Revivir tus muertos,
devolverte el alma,
regalarte mis sueños.
Recordar el escondite del árbol de la vida,
hablar con la serpiente vendedora de manzanas a escondidas,
comprarle un suspiro eterno,
secarte las lágrimas,
robarte un solo beso.
¡Qué cese la lluvia!
¡Qué pare la tormenta!
Quiero que hagamos el amor para que deje de llover...
Beatriz Giovanna Ramírez
sábado, 25 de septiembre de 2010
Copos de algodón
Soledades que el beso guardan el rugido sordo (Miguel Hernández)
Estás tan lejos de mi,
como a cinco palmas de mi mano.
Hace frío, frío.
Los huesos tiritan y se van rompiendo.
El tejado de la casa de enfrente,
está lleno de nieve.
En mi cabeza, caen copos blancos,
abstractos, no de nieve.
Copos de algodón o recuerdos.
Recuerdos de la tierna infancia,
en la que cantaba una nana mi abuela,
para que no llorara,
y no lloraba.
Los copos caen en mis cabellos
y van recorriendo el rizo
hasta llegar a mi oído.
Oigo la voz de mi abuela y no lloro.
Hace frío, mucho frío,
pero no lloro,
sólo caen copos de algodón.
Beatriz Giovanna Ramírez
martes, 29 de junio de 2010
Desnuda inocencia
Desnuda inocencia de los cuerpos
que se aman en la presencia de indiscretas cabras enamoradas.
Brillan los soles y los campos de siembra,
hacen la fiesta en otoño, el trigo y los olivos
a sol y agua, presionando la tierra y liberando el aire.
Crece el olivo olvidando el triste paisaje
y se hunde la carne en la abertura
absorbiendo las aguas que libera el pastor
y los versos que hacen crecer el árbol.
Los besos son alivio, son la boca que siembra amores
y los sollozos de todas las cebollas llorando,
y los rumores del mar mediterráneo.
El hambre se mezcla con el vacío desvivir,
suenan las tripas del pueblo
y en el horizonte un cuerpo vaga...
vigilando sus cabras.
Beatriz Giovanna Ramírez
miércoles, 23 de junio de 2010
Entre filigranas y plumas
Hasta los besos que no me das
me llegan.
Tus besos vuelan y esquivan el tiempo,
van alimentando los cielos
y los pájaros que emigran al sur.
Aquí sentada
al otro lado de mi sueño,
cierro mis ojos
y llueven tus besos delicadamente,
suavemente entre los pétalos
y los tejados.
En esta prisión
amarilla de escayolas y quebrantos
van llegando tus cartas
que leo con fervor.
Tu mano sujeta a la mía
para liberarme
y entre filigranas y plumas
te escribo un poema de amor.
© Beatriz Giovanna Ramírez
sábado, 19 de junio de 2010
lunes, 8 de marzo de 2010
Mujer
Yo te miré en el espejo llorando
y decidí secarte las lágrimas.
Una a una.
Hasta que tus ojos, mis propios ojos,
se despidieron de la tristeza
e irradiaron la alegría que se despidió del llanto.
Mujer:
El amor nunca llegó a tu casa en los brazos de un hombre.
El amor brotó de tu vientre dejando una herida por la que manó la vida.
Un hombre tiene trazada su propia ruta
e impaciente atraviesa lo imprevisto.
Mientras tanto, Mujer, tu brújula, latido a latido,
te conduce por la ruta inefable de tu corazón.
Mujer:
Tu sonrisa está llena de verdes caminos
en los que palpita la felicidad.
Eres libre, estás llena de luces y colores,
en tus manos has arrullado a tus hijos
y has soñado los sueños más hermosos,
has derramado de tus pechos la leche con sabor a verdadero amor.
Mujer:
Te alimentas de luminosas sonrisas en los columpios de la vida.
¡Sonríe!
¡Qué la sonrisa sea tu escudo!
El sube y baja, como una espada, en muchas ocasiones te ha herido,
pero las heridas sanan.
Mujer, vuelan las cicatrices a la memoria
para fortalecer nuestros recuerdos, haciéndonos más sabias.
Mujer:
No te derrumbes que a tu lado crece: la vida y la esperanza.
Beatriz Giovanna Ramírez
Beatriz Giovanna Ramírez
jueves, 14 de enero de 2010
Mente y mano
Mente y mano.
Imagen y hueso.
Te deseo como sólo se desean los amantes que no se tienen.
Me ducho y me acaricio como haciendo un inventario de mis bienes.
Me necesitas, ya lo sabes, y no has probado mis besos.
Yo te necesito más...
Te necesito en mi día con montañas blancas.
Te quiero en mi noche con senos marchitos.
Mente y mano.
Interacción mágica la del universo.
Ilusión dantesca vernos en este infierno.
Te amo con pasión loca,
con una mirada lúbrica que quiere cuerpo,
quejido y gemido,
sudor y palpitación,
estremecimiento y besos.
Sólo hay silencio, agua caliente.
Mente y mano.
© Beatriz Giovanna Ramírez
martes, 12 de enero de 2010
El pescador y yo
Eres de los países bajos,
de un lugar donde cedió el mar,
donde la lluvia llora tristes reflejos
y el gris del cielo suele brillar,
en un barco pesquero
entre cantos de sirena
el mar te arrulla
con sus nocturnas aves,
vela encendida, mirada en la mar,
gotita de sol, fuente y cuchillo.
Eres cebolla, sopa caliente, pescado y pan.
Tus manos fuertes acarician la malla,
mis manos en madreselvas buscan tomillo,
arenques ya pescados entre agua y sal,
pirata enfurecido que sólo sabe callar.
Cuidado por deidades, vas navegando
en la mar, sin tener miedo ni al miedo,
y triste en mi casa siembro pepinos
esperando al sol y al tulipán.
© Beatriz Giovanna Ramírez
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