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jueves, 13 de octubre de 2011

Poema Pintado

"El Rincón del Poeta" Alicante, 11 Octubre de 2011 

La pintura es una poesía muda y la poesía una pintura ciega, y una y otra van imitando la naturaleza en cuanto les sea posible.  Leonardo Da Vinci


1
La mano que sujeta el pincel va pintando una metáfora. Anochece húmedamente entre pinceladas,  la luna envejece entre grises y las estrellas menudas salpican el cielo. Se va haciendo el paisaje entre el claro y el oscuro de la noche, los tonos son rumores de voces en el cuadro. Suavemente se desliza la mano en la geometría de los nidos de golondrinas, se alarga el dedo en el detalle del balcón. Un pueblo español nostálgico de calles de piedra. La brisa de verano, se resbala por los dedos y en el pelo de las mujeres risueñas, es imperdonable no pintar la fresca cuando agrada hasta las hojas. Las manos van y vienen acompañadas de imágenes que sólo dicen lo que los ojos miran. Dios la mira con envidia porque en el cuadro la noche es bella y larga, no hay ruinas, ni hambre, ni muertos, no hay guerra, ni rencor, sólo los ojos del artista que adornan con sus manos la esperanza.




2.

La mano que escribe esto no es muda sólo grita. Escribir un poema es pintar con una brocha iluminada por relámpagos.  


© Beatriz Giovanna Ramírez. 2009





miércoles, 25 de mayo de 2011

Beatriz Giovanna Ramírez en el "V Festival Internacional Palabra en el Mundo" provincia de Alicante, 19 al 21 de mayo de 2011

19 de mayo de 2011. El Corte Inglés, Alicante.


Escribir es un acto que responsabiliza. La palabra tiene que estar unida y comprometida con el mundo y con la vida. Yo creo en los milagros, en el amor y la literatura, y creo aún más en el ser humano. Estoy convencida y esperanzada de que la paz es un camino que todos podemos andar de instante en instante. La paz no es una utopía es una decisión de vida.

20 de mayo, Centro Cultural Las Cigarreras, Alicante.
Mi agradecimiento sincero a Harmonie Botella, a todos los miembros de Anuesca, a los amigos organizadores, a los poetas que participaron y a cada uno de los asistentes y amigos que siempre nos acompañan con afecto. También quiero dar las gracias de todo corazón a tres mujeres maravillosas: Mercedes Rodríguez, Amparo Solbes y Silvia Llopis, por su hombro, su corazón y su sonrisa. 

20 de mayo, Centro Cultural Las Cigarreras, Alicante
La batalla  

Un ejército de estereotipos llegó trotando. Un, dos, un, dos, un, dos. Los pensamientos, impacientes, empezaron a disparar al unísono y la mente se rindió perdiendo el conocimiento.

La paz

Cuando llegaron al paraíso los hombres, las mujeres y los niños masacrados, se encontraron frente a frente con lo inverosímil, vivir en paz: la nada del dolor.



Las raíces de la tierra 

La joven, lejos de su patria descubrió que su rostro llevaba raíces, su tierra viajaba en sus ojos, en ella.

En la guerra y en el amor todo...

Viajaba por el corazón de la cordillera, cuando un grupo de hombres armados la secuestró. Amordazada y vendada viajó entre golpes e insultos; luego la mujer, ya sin vendas pero amarrada junto a otros rehenes, fue conducida por el grupo de secuestradores a través de la selva. Después de una larga caminata a la intemperie, uno de sus captores la violó mientras le susurraba en el oído que sólo lo hacía por amor.


Los colores de un pueblo

El conflicto dividió al pueblo en dos bandos, la gente tuvo que decidir morir entre el azul o el rojo; después, entre el azul, el morado, el rojo y el marrón; más tarde, entre el azul, el morado, el violeta, el rojo, el marrón y el amapola. Al final, ya no hubo más elección que la muerte.
Casa de Cultura de El Campello, Mayo 21 de 2011.

La mesa de negociaciones

En la mesa de negociaciones se negoció la vida de los habitantes. Aunque ningún inocente participó en el arreglo, no había sillas para un pueblo muerto.

La sopa de vida

La sopa la prepararon con los restos de los descuartizados, se la comieron los verdugos y todavía sabía a vida. 

Conservar la vida

Le enseñaron que matando se conservaba la vida. Comprobó que no era cierto cuando sonaron dos disparos.


Beatriz Giovanna Ramírez

domingo, 17 de octubre de 2010

Lectura del poema "Juego" Recital "Versos comunicantes"


“Dadle tierra a los muertos y dadle muertos a la tierra, claman, con casi heroico gesto, los profetas. Porque la tierra no se cansa de saberse tierra ni de nutrirse con la madera de los muertos que vivieron de chuparle su savia saludable.” Camilo José Cela





Juego



Cuando pare la lluvia...
Jugaré con tu sombra, cubriré mis ventanas,
liberando mis sentidos olvidados.
La sombra oculta, silenciosa,
esclava de la forma, tomará luz propia,
hablará de los espectros que teme,
hablará del color y el sonido, de los pasos de la infancia.
Cuando cese la lluvia...
Tus manos recorrerán mis pies fríos.
Entonaremos juntos el "gloria inmarcesible",
dejando los recuerdos en una caja de cerillas de cartón.
Cuando pare la lluvia...
Me embriagaré en los rostros que te habitan.
Reencarnaré en tus aguas, beberé de ellas.
Naceré en tu cielo, moriré en tu suelo, resucitaré en tu aliento.
Calentaré mis manos en tus entrañas.
Cuando cese la lluvia...
ya ebria y resurrecta, jugaré con el lenguaje,
descifraré sus trampas.
El dolor nos persigue yo lo presiento,
tú lo sabes.
Dolor, me desintegro, me integro, me fundo, me confundo.
No ha cesado la tormenta, todavía llueve.
Me enseña los cadáveres del día,
reconoce sus muertos en mis ojos.
Asesinatos sin nombre en las cortinas de fuego.
Sangre sin sabor, llantos sin cuerpos.
No cesa la tormenta.
Te habito con las sombras al otro lado de mis sueños.
Paisajes de metal, monedas brillantes,
romerías de gente al caminar,
silencio,
silencio cómo oprimes mis gritos,
cómo me ahogas.
Persigo el fantasma de papel que me regala acertijos de tiempo.
Descubro los rostros del pasado en la claridad de la tinta.
¡No aguanto más!
Arranco, descubro mis ventanas.
Naufrago en los escombros,
piso las ruinas de tu suelo.
¡Cómo quisiera arrancarte tus miedos!
Revivir tus muertos,
devolverte el alma,
regalarte mis sueños.
Recordar el escondite del árbol de la vida,
hablar con la serpiente vendedora de manzanas a escondidas,
comprarle un suspiro eterno,
secarte las lágrimas,
robarte un solo beso.
¡Qué cese la lluvia!
¡Qué pare la tormenta!
Quiero que hagamos el amor para que deje de llover...


Beatriz Giovanna Ramírez

sábado, 25 de septiembre de 2010

Copos de algodón




Soledades que el beso guardan el rugido sordo (Miguel Hernández)


Estás tan lejos de mi,
como a cinco palmas de mi mano.
Hace frío, frío.
Los huesos tiritan y se van rompiendo.
El tejado de la casa de enfrente,
está lleno de nieve.
En mi cabeza, caen copos blancos,
abstractos, no de nieve.
Copos de algodón o recuerdos.
Recuerdos de la tierna infancia,
en la que cantaba una nana mi abuela,
para que no llorara,
y no lloraba.
Los copos caen en mis cabellos
y van recorriendo el rizo
hasta llegar a mi oído.
Oigo la voz de mi abuela y no lloro.
Hace frío, mucho frío,
pero no lloro,
sólo caen copos de algodón.


Beatriz Giovanna Ramírez