Al niño bonito le apetecía tener una muñeca y le regalaron una, con la que jugó horas y horas. Le rompió las piernas, las manos y luego la arrojó a la basura. Entre cortezas y peladuras, la muñeca llora con el corazón desgarrado de dolor.
Un día se despertó con ganas de ser otra. Se peinó de manera diferente, descubrió que tenía ropa bonita en el guardarropa, se maquilló, cogió el teléfono y llamó a un número al azar. Alguien le contestó.