Pincelada rosa, entre vistas

viernes, 12 de febrero de 2010

Un corazón para Pablo

El día que llegaste al colegio, repartieron lápices y cuadernos. Tenias el pelo mojado, ropa limpia y zapatos nuevos. La profesora te dijo que te sentaras delante de mi. Estuve tentada de acariciar tu cabello.  En la clase de artes, nuestros ojos y manos se encontraron mientras hacíamos juntos un columpio de papel. Tu sonrisa angelical resplandecía en el patio. Poco antes de dormirme, escuché decir a un poeta en la radio que la pasión es un viaje al corazón. Por eso busco en Internet un corazón viajero, para que lleve mi corazón junto al tuyo, Pablo, porque te quiero.

Beatriz Giovanna Ramírez


Este minirrelato fue finalista en el concurso organizado por tercer año consecutivo por la Cadena SER Madrid Sur (94.4 FM) para celebrar el Día de los Enamorados, una convocatoria en la que participaron un total de 163 trabajos procedentes de toda España en los que el único requisito era que tuvieran un máximo de 100 palabras y que incluyeran los términos “Pasión”, “Radio” e  “Internet”.  

miércoles, 3 de febrero de 2010

Mi almohada


Duermo conmigo y abrazo mi almohada. Me estoy recordando. Me estoy diciendo que ya no te amo. Te amé un día en junio cuando me llevaste  a bailar tango, cuando me regalabas libros y flores. Te amé cuando me besabas con pasión, cuando llegaste a mi vida vacía y la llenabas con palabras nuevas. Te amé con diccionario en brazo. Con asombro y dicha. Te amé cuando  me besabas y me besabas tanto que hasta sin tener tu boca cerca la sentía. Te amé desenfrenadamente cuando bajaste y me llenaste de orgasmos. Te amé cuando negabas tu vida y afirmabas la mía. Te amé porque te amaba tanto que hasta yo misma lo sentía. Ya no te amo, te quiero, te asumo, podría seguir viviendo cada noche a tu lado abrazando mi almohada como siempre. Respirando tu ausencia. Me estoy acordando ahora de mi sueño de escribir y escribir. Te veo en la otra orilla, lejos de mi. Me siento sola, muy sola, aunque sé que aunque te lo he gritado y te molesta ya ni siquiera quiero volver a decirlo. Abrazo más fuerte mi almohada y lloro. Lloro como lloran los que lloran, con lágrimas. Sigues dormido lejos y yo solitaria llorando de desamor.


Beatriz Giovanna Ramírez 

jueves, 28 de enero de 2010

Escape



Quiero refugiarme
en el bosque de tu pecho,
ocultarme de la soledad
que inhalo.
Quiero perderme
en tu sonrisa;
aunque muera
más tarde.

Beatriz Giovanna Ramírez

miércoles, 27 de enero de 2010

Una hoja

Una hoja
llena
de luces
y de estrellas
descubrí
mientras
leía.
Un bosque
blanco
lleno
de flores,
un brillo
impreso
de ternura.
Sonidos
silenciosos
que iluminan
y abren pasos
a un nuevo mundo.
Leo tu voz
y me refugio.
Escucho
mi voz
y te encuentro.
Anhelo
despertarme
en tu fino trazo
lleno de letras.
En el lugar
donde se escriben
las más dulces
cartas de amor
que llevan
nuestros

nombres.





© Beatríz Giovanna Ramírez

martes, 26 de enero de 2010

Un vals




Me pintaré las uñas de rojo
y bailaré contigo un vals de muerte.
Me pintaré una sonrisa de escarlata
y te besaré al son de la música.
Inquieto ser de vocales, no examines tanto mi mirada,
que traigo dibujada en ella mil palabras que te pesan,
cien reflejos de calmas y tempestades
del cielo tembloroso y pálido.

Me atrapan las palabras,
soy el cadáver de ésta telaraña de ilusiones.
Cenizas y restos, palabras y más palabras, miradas y sonidos.
El vals suena y no te apartas de mis niñas.
Benditas sean tus rosas viejas y marchitas,
porque soy el capullo que florece en tus palmas. 

En el recinto, una hoja de árbol media nuestro encuentro.
Danzarín impaciente, déjate llevar por mis pasos,
y te enseñaré el jardín de las delicias en otro cuadro.
Los olores me desunen
y no hay alianza que me desuna en este vals de muerte.

Signos de dudas te visten.
Deja que las sumas de mis lenguajes te den las respuestas.
Deja que mis poros se dilaten y te inhalen,
deja que mis pupilas te recorran y te descubran,
deja que sea mi piel en esta danza sombría quien dance con la tuya. 

Agua de vida, si hablar pudieras,
contarías lo que mis palabras no alcanzan,
descifrarías con tus llamas los que de amor se mueren. 

Danzarín impasible, libera tu angustia
y entrégate a mis tallos vaporosos sin recuerdos. 
Vida ruidosa, que nos dejas sin lengua. 
Deja que todo pase, que cuando pasa llega la calma.
Deja que la calma nos invada para que despierte en nosotros
el que duerme en silencio. 

© Beatríz Giovanna Ramírez