Pincelada rosa, entre vistas

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viernes, 19 de febrero de 2010

Habitaciones 212 y 213.

Cuando terminó de acariciarla, el amigo, salió a la habitación contigua, volvió a ser el mismo de antes. Sus caricias ya no le pertenecían; habían transmigrado al corazón y la piel de ella.

Beatriz Giovanna Ramírez 

jueves, 7 de enero de 2010

Mi vestido

Me gusta el vestido de la vitrina,
no me gusta su precio,
pero me gusta el vestido.

Me pruebo el vestido.
Me gusta el vestido.

Me miro al espejo.
Me gusta el vestido.

¿Te gusta mi vestido?
pregunto al hombre de sandalias con calcetines.
Responde con un gesto extraño que ignoro.

¡Me gusta el vestido!

Busco dinero en mi bolso.
¡Este vestido es mío!
Sonrío.

Una bolsa de papel tiene mi vestido.
La tomo y soy feliz con mi vestido.

El hombre de sandalias no dice nada.
Camino, él camina.
Mi vestido necesita complementos, pienso.

El hombre de sandalias camina,
 yo camino.

Busco en las tiendas. Miro vitrinas.
No dice nada mi acompañante.

¡Mi vestido!
 me gusta mi vestido.

Me desnudo en la noche
a mi lado el hombre sin sandalias
me dice
me gusta verte sin vestido. 

Beatriz Giovanna Ramírez

viernes, 25 de septiembre de 2009

Abandono



te acercarás a mi boca
y entonarás una melodía humana;
sentirás por primera vez el calor de mi piel,  
te refugiarás como un niño en mi seno.

Cuando dejes de oler a ciudad,
recorrerás mis montañas y mis valles,
los llenarás de vida y sueños;
me permitirás ser parte del bosque que habita en tu pecho,
me darás un respiro con el aroma de tu cuerpo.

 © Beatriz Giovanna Ramírez