Pincelada rosa, entre vistas

sábado, 1 de enero de 2011

Cuestión de tiempo

Las manecillas del viejo reloj dormían el sueño de los justos. Cronos parecía haberse olvidado de él; había demasiados relojes digitales a los que atender para preocuparse por un chisme antediluviano. Un día, el anciano relojero, antes de traspasar su negocio, se le ocurrió dar cuerda al viejo reloj. Y, de repente, los minutos empezaron a cantar en su esfera.


Beatriz Giovanna Ramírez

2 comentarios:

  1. Que tendrán los relojeros que ,pese a ser un trabajo casi olvidado, tienen algo de mágico.

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  2. Y si el tiempo es cómo usted y si puede escucharla y si realmente existe?

    Buena entrada, he llegado por casualidad o error, buena entrada, un poco de lenguaje sobrante y el final es un tanto flojo, pero genial, sigo revisando... saludos.

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