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sábado, 30 de octubre de 2010

El llanto del olivo

óleo Ramón Palmeral 

Frente a un árbol de olivo
llore tu ausencia, la tierra
seca absorbió mi llanto.

El triste olivo lloró
conmigo, llamó al olvido
y a un nuevo amor.


Beatriz Giovanna Ramírez

sábado, 25 de septiembre de 2010

Copos de algodón




Soledades que el beso guardan el rugido sordo (Miguel Hernández)


Estás tan lejos de mi,
como a cinco palmas de mi mano.
Hace frío, frío.
Los huesos tiritan y se van rompiendo.
El tejado de la casa de enfrente,
está lleno de nieve.
En mi cabeza, caen copos blancos,
abstractos, no de nieve.
Copos de algodón o recuerdos.
Recuerdos de la tierna infancia,
en la que cantaba una nana mi abuela,
para que no llorara,
y no lloraba.
Los copos caen en mis cabellos
y van recorriendo el rizo
hasta llegar a mi oído.
Oigo la voz de mi abuela y no lloro.
Hace frío, mucho frío,
pero no lloro,
sólo caen copos de algodón.


Beatriz Giovanna Ramírez

martes, 29 de junio de 2010

Desnuda inocencia



Desnuda inocencia de los cuerpos
que se aman en la presencia de indiscretas cabras enamoradas.
Brillan los soles y los campos de siembra,
hacen  la  fiesta en otoño, el trigo y los olivos
a sol y agua, presionando la tierra y liberando el aire.
Crece el olivo olvidando el triste paisaje
y se hunde la carne en la abertura
absorbiendo las aguas que libera el pastor
y los versos que hacen crecer el árbol.
Los besos son alivio, son la boca que siembra amores
y los sollozos de todas las cebollas llorando,
y los rumores del mar mediterráneo.
El hambre se mezcla con el vacío desvivir,
suenan las tripas del pueblo
y en el horizonte un cuerpo vaga...
vigilando sus cabras.

Beatriz Giovanna Ramírez

domingo, 25 de abril de 2010

Desnuda inocencia



Desnuda inocencia de los cuerpos
que se aman en la presencia de indiscretas cabras enamoradas.
Brillan los soles y los campos de siembra,
hacen la fiesta en otoño, el trigo y los olivos
a sol y agua, presionando la tierra y liberando el aire.
Crece el olivo olvidando el triste paisaje
y se hunde la carne en la abertura
absorbiendo las aguas que libera el pastor
y los versos que hacen crecer el árbol.
Los besos son alivio, son la boca que siembra amores
y los sollozos de todas las cebollas llorando,
y los rumores del mar mediterráneo.
El hambre se mezcla con el vacío desvivir,
suenan las tripas del pueblo
y en el horizonte un cuerpo vaga...
vigilando sus cabras.

Beatriz Giovanna Ramírez