Pincelada rosa, entre vistas

lunes, 11 de enero de 2010

Cada vez...


Cada vez que besaba tu boca,
se liberaba la dorada oca
ágil,  feliz con mi latir.
Escuchaba los pájaros dormir,
el largo sueño del vivir,
las hojas del abeto no paraban de rugir.
Cada vez que tocaba tus labios,
acariciaba mil geranios.
Cada vez que besaba tu boca,
los dolores del mundo deje de sentir.

© Beatriz Giovanna Ramírez

jueves, 7 de enero de 2010

Mi vestido

Me gusta el vestido de la vitrina,
no me gusta su precio,
pero me gusta el vestido.

Me pruebo el vestido.
Me gusta el vestido.

Me miro al espejo.
Me gusta el vestido.

¿Te gusta mi vestido?
pregunto al hombre de sandalias con calcetines.
Responde con un gesto extraño que ignoro.

¡Me gusta el vestido!

Busco dinero en mi bolso.
¡Este vestido es mío!
Sonrío.

Una bolsa de papel tiene mi vestido.
La tomo y soy feliz con mi vestido.

El hombre de sandalias no dice nada.
Camino, él camina.
Mi vestido necesita complementos, pienso.

El hombre de sandalias camina,
 yo camino.

Busco en las tiendas. Miro vitrinas.
No dice nada mi acompañante.

¡Mi vestido!
 me gusta mi vestido.

Me desnudo en la noche
a mi lado el hombre sin sandalias
me dice
me gusta verte sin vestido. 

Beatriz Giovanna Ramírez

miércoles, 6 de enero de 2010

martes, 5 de enero de 2010

Vicio



Café cargado, envenenas mi lengua
dejándola sin rastro de sabor y suerte.
Cigarrillo prendido, exterminas
lentamente mis respiros.
Goma dulce en su inicio,
amenazas con la putrefacción de mi boca...
Chocolate sin final, empalagas mi lenguaje intrínseco.
Licor que embriagas mi vida con más de un quejido de amor.
Camino sin retorno al edén, adición sin reparación u olvido.

© Beatriz Giovanna Ramírez
1996