Pincelada rosa, entre vistas

martes, 6 de octubre de 2009

Cazador furtivo


 

a Alberto Borja

Yo soy un gato negro y blanco
que ronronea en el piano de Tchaikovsky.
Yo soy un gato.
Miau, miau.
Avanzo al acecho.
Mis extremidades a un solo lado
entre la majestuosidad y la satisfacción
anterior y posterior de un lado
después ambos al otro.
Meow, meow.
Ansiedad y placer.
Silencio y espera.
Yo soy el gato
de los ojos amarillos.
Miauuuuuuuuu.
Soy el cazador furtivo
quiero atraparte entre mis garras.
Darte zarpazos hasta que caigas muerto.
Zarpazo y caída.
No quiero que vueles por los aires.
Espiando la vida.
Yo soy un gato.
Miau, miau.
El cazador furtivo.
Garras.
Uñas.
Ojos.
Astucia.
Velocidad.
Coordinación.
Vibración.
Contracción de los músculos.
Yo soy un gato,
ronroneo para que mi enemigo
no me ataque.
Ronroneo para tranquilizarlo.
Ronroneo pensando en su caída y mi victoria.
Meow.
Movimientos perfectos como los Tchaikovsky.
Si ronroneo en su piano
me alivio de este sufrimiento. 


Beatriz Giovanna Ramírez                                                                                         

viernes, 2 de octubre de 2009

El río

Turbulento. Alberto Borja artista colombiano

 a el río Bogotá

Narra mi lengua que en el bosque ceniciento, había un hermoso río residual que se extendía inválido por la avenida del escombro; sus desagües cilíndricos y desembocaduras de colores extraños, agradaban mis sentidos atrofiados.

El río de  este bosque  era realmente extraordinario; cuando los habitantes lo cruzaban le rendían honores y respetos, cubrían con sus manos el rostro y se abstenían de abrir sus bocas haciendo un minuto de silencio.

Cambiaba entonces la atmósfera desgajando caudales de inmundicia,  después de alejársele los oriundos, éste les donaba en gratitud sus emanaciones, dándoles el don de hablar mierda.   

© Beatriz Giovanna Ramírez

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Juego

Obra escogida para la imagen de la marcha mundial de la paz 2009. "Paz"
“Dadle tierra a los muertos y dadle muertos a la tierra, claman, con casi heroico gesto, los profetas. Porque la tierra no se cansa de saberse tierra ni de nutrirse con la madera de los muertos que vivieron de chuparle su savia saludable.” Camilo José Cela


Juego
Cuando pare la lluvia...
Jugaré con tu sombra, cubriré mis ventanas,
liberando mis sentidos olvidados.
La sombra oculta, silenciosa,
esclava de la forma, tomará luz propia,
hablará de los espectros que teme,
hablará del color y el sonido, de los pasos de la infancia.
Cuando cese la lluvia...
Tus manos recorrerán mis pies fríos.
Entonaremos juntos el "gloria inmarcesible",
dejando los recuerdos en una caja de cerillas de cartón. 
Cuando pare la lluvia...
Me embriagaré en los rostros que te habitan.
Reencarnaré en tus aguas, beberé de ellas.
Naceré en tu cielo, moriré en tu suelo, resucitaré en tu aliento.
Calentaré mis manos en tus entrañas.
Cuando cese la lluvia...
ya ebria y resurrecta, jugaré con el lenguaje,
descifraré sus trampas.
El dolor nos persigue yo lo presiento,
tú lo sabes.
Dolor, me desintegro, me integro, me fundo, me confundo.
No ha cesado la tormenta, todavía llueve.
Me enseña los cadáveres del día,
reconoce sus muertos en mis ojos.
Asesinatos sin nombre en las cortinas de fuego.
Sangre sin sabor, llantos sin cuerpos.
No cesa la tormenta.
Te habito con las sombras al otro lado de mis sueños.
Paisajes de metal, monedas brillantes,
romerías de gente al caminar,
silencio,
silencio cómo oprimes mis gritos,
cómo me ahogas.
Persigo el fantasma de papel que me regala acertijos de tiempo.
Descubro los rostros del pasado en la claridad de la tinta.
¡No aguanto más!
Arranco, descubro mis ventanas.
Naufrago en los escombros,
piso las ruinas de tu suelo.
¡Cómo quisiera arrancarte tus miedos!
Revivir tus muertos,
devolverte el alma,
regalarte mis sueños.
Recordar el escondite del árbol de la vida,
hablar con la serpiente vendedora de manzanas a escondidas,
comprarle un suspiro eterno,
secarte las lágrimas,
robarte un solo beso.
¡Qué cese la lluvia!
¡Qué pare la tormenta!
Quiero que hagamos el amor para que deje de llover...


Beatriz Giovanna Ramírez

lunes, 28 de septiembre de 2009

Los gusanos

La mariposa recordará por siempre que fue gusanoMario Benedetti
Mantos de tiempo teñidos con sombras.
Imágenes en el espejo cada vez más opacas.
Sueños con telarañas.
Recuerdos sin formas…
Espacios vacíos que cubren mi infinito.
El miedo me ha transformado.
Ya no soy materia.
Ya no soy sombra.

Los gusanos de tu vientre recorren mis ojos,
mi boca ya no habla de tu boca,
mis manos acarician la entraña del orificio etéreo.
Lápiz sin punta, pincel sin color.
Túneles de sonidos.
Migajas de cielo.
Toneladas de viento.
Los  gusanos han trastornado mis sentidos.

Hace frío,
sopla el viento.
¿Seda? 
¡Seda!
A mí alrededor seda,
olor a seda,
piel de seda.
Materia, imagen, reflejo,
manos frágiles de seda.

¡No puedo verte!
¡No logro escucharte!
Los gusanos me han enceguecido.
Pinto, rayo, subrayo,
en mi seda verde con senos de agua;
en el manto de la sombra del tiempo,
en la seda que cubre mi entorno.

Me sutilizo, me asfixio,
me apodero del aire,
me congelo.
¿Qué ha de ser de los gusanos que trabajan en mis órbitas?
El tiempo se acorta,
ellos lo presienten…
pero se ríen.

Busco la salida del túnel, agudizo mi oído.
Manos frías, caras tristes.
Corro, no hay alternativa,
se va el sonido con los pasos.
¿Qué pasará con mis gusanos de seda?
Ya mis ojos no son los mismos,
no todo lo veo a la ligera.

Beatriz Giovanna Ramírez

sábado, 26 de septiembre de 2009

Mi súper hombre

¡BASTA DE REPETIR FANTASÍAS ABSURDAS!
ESPERO QUE ESTO QUEDE CLARO DE UNA VEZ POR TODAS:
SUPERMAN Y CLARK KENT NO ERAN LA MISMA PERSONA: ERAN AMANTES, ¿Y QUÉ? 
(Osvaldo Sabino)

Superman con los juguetes de Batman me tenía impresionada, no había visto tanta tecnología puesta al servicio de un sólo héroe. Sus calzoncillos encima del pantalón me traían pensamientos libidinosos y extraños. Bueno lo de libidinosos ya lo sabes; pero lo de extraños lo explico: "con él sólo quería jugar". Una vez en su batimóvil comprobé sus excesos. Mientras conducía me cogía las piernas, sus ojos de fuego quemaban mi inocencia urbana. Te enseñaré los súper batiposes que conozco, y dicho esto, entramos a su baticoconicueva a posar. Yo caminaba sola, ya sin él, sin la sombra de sus verdes. Encontré en el camino a un espectro amigo, quien me raptó y me obligó a jugar desnuda en la autopista. Los coches pasaban pitando, piiiiiiii piiiiiii. Escuchaba sus comentarios morbosos y sus miradas de asombro. ¡Espectro reacciona! ¡Ya no quiero vestirme! Quiero seguir desnuda en esta autopista de hombres. Suena el móvil, ¿quién llamará? 


Beatriz Giovanna Ramírez